JOSE
ALFREDO JIMENEZ
1926
- 1973
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EL
DIFÍCIL CAMINO HACIA EL ÉXITO |
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Para fortuna de Jiménez, estaba presente
Mariano Rivera Conde, director artístico
de una famosa firma disquera, quien le pidió
mostrarle sus canciones, varias de ellas inspiradas
por una joven veracruzana a la que el músico
conoció cuando ambos tenían
21 años: Paloma Gálvez.
La musa era cuñada del dueño
de un pequeño estudio de grabación
en el que "Los Rebeldes" iban a
hacer pruebas. La joven se hizo amiga del
"muchacho de los tristes ojos azules",
quien le platicaba de su desdichado amor por
una pariente lejana, maestra normalista a
la que su familia le prohibió tener
relaciones con el entonces mesero. Esa mujer
era una a la que casi logró conquistar,
era "Ella", la que quiso quedarse
cuando vio su tristeza, "pero ya estaba
escrito que aquella noche perdiera su amor".
El fracaso con "Ella" fue narrado
una y otra vez a Paloma en el desaparecido
café “Kikos” de la Avenida
Juárez. De manera natural, la desventurada
historia empezó a ser suplida por un
cortejo que, a la postre, culminaría
en boda, en junio de 1952, con Miguel Aceves
Mejía como testigo. La pareja tuvo
dos hijos que llevan los nombres de la madre
y el padre.
La mujer cuenta que soportó con estoicismo
los frecuentes enamoramientos del compositor,
el cual llegó incluso a casarse con
la hija del cómico Manuel Medel, María
de Jesús, con quien tuvo 3 hijos, a
los que deben sumarse por lo menos 4 que engendró
con diversas mujeres. Pese a todo, el matrimonio
de Paloma y José Alfredo nunca se disolvió,
sobre todo por decisión del mismo cantante:
decía a su primera esposa que de esa
manera garantizaba el futuro bienestar de
sus hijos y nietos.
Paloma fue testigo del cambio radical que
el éxito imprimió en aquel joven
tímido e introvertido que acabaría
por transformarse en un hombre platicador
y dicharachero, espléndido anfitrión
de frecuentes reuniones ofrecidas a sus amistades
de la farándula con quienes estableció
compadrazgos. Motivos para festejar le sobraban.
Además de "Yo", y "Ella",
otras canciones de José Alfredo se
impusieron en el gusto popular, como "Cuatro
caminos", "La que se fue",
"Guitarras de media noche" y muchas
mas que fueron grabadas por Pedro Infante,
Jorge Negrete, Lola Beltrán, Miguel
Aceves Mejía, Pedro Vargas, y otras
luminarias.
El mismo compositor obtuvo rotundos triunfos
con sus propias interpretaciones, trabajó
en varias películas y grabó
más de 20 discos de larga duración.
En su libro Amor perdido, el escritor Carlos
Monsivais seña que José Alfredo
fue el arquetipo de una conducta que en el
cine exaltó e hizo concebible al galán
charro, siempre enamorado y mal correspondido.
La verdad fue muy distinta, pues las regalías
de sus canciones las reciben 4 mujeres que
tuvieron hijos con él. Una mas, renunció
a sus derechos.
Desde luego, las críticas al contenido
de sus composiciones fueron constantes. En
especial una de las letras mereció
la acusación de que incitaba al alcoholismo:
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"Llegó
borracho el borracho
pidiendo cinco tequilas
y le dijo el cantinero/ se acabaron
las bebidas
si quieres seguir tomando
vámonos a otra cantina... Se
fue borracho el borracho
del brazo del cantinero
y le dijo qué te tomas,
a ver quien se cae primero,
Aquel que doble las corvas, le va a
costar su dinero..." |
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En
1955 reapareció en su vida la maestra
normalista de quien estuvo enamorado en su
juventud, pero esta vez fue él quien
la rechazó, pero aprovechando el conato
de romance, compuso "Tu y las nubes"
"Yo pa´arriba volteo muy poco,
tu pa´abajo no sabes mirar". Como
en todas sus canciones, Rubén Fuentes
se encargó de convertir el tarareo
en el correspondiente arreglo musical.