Lola
Beltrán
(1932-1996)
Vivió
con muchas satisfacciones, entre ellas llegar a formar
una familia al lado del torero Alfredo Leal, con quien
procreara a María Elena Leal, y tuviera un hijo adoptivo,
José Quintín Enríquez. Además, también tuvo la fortuna
de cantar para muchos líderes del mundo como Francisco
Franco, John F. Kennedy y Charles de Gaul, y en su conquista
por el ámbito internacional, ayudada por el gusto que
tenía por la música ranchera, fue invitada para cantarle
a los reyes de España, consolidándose así como la voz
reconocida a nivel mundial.
También tuvo buenos éxitos en el ámbito cinematográfico,
cuando ya tenía fortalecida su carrera como cantante
de música ranchera, y al lado de Julio Aldama y Conacine
fue productora y co-productora de cintas en las que
actuó junto a la imponente Lucha Villa, Amalia Mendoza
“La Tariácuri”, Miguel Aceves Mejía, Pedro Vargas, “El
Gallo Giro” Luis Aguilar y otros personajes más que
también llegaron a la cúspide musical y de la pantalla
grande.
Sus compañeros de escenario en las presentaciones de
música vernácula fueron, entre muchos otros, -y en primer
lugar- el Mariachi Vargas de Tecalitlán, quien ha tenido
la fortuna de acompañar a numerosos cantantes de ranchero;
Mariachi de América de Jesús Rodríguez de Hijar; Los
Camperos de Nati Cano, entre otros más.
No obstante, la dicha se vería mermada cuando la “reina
de la música ranchera” sufriera una parálisis cerebral
que posteriormente terminaría con sus días. Aun así,
Lola “La Grande” quedó en la memoria de todos los que
la conocieron y entendieron el mundo a través de sus
manos expresivas, pero principalmente con su voz, una
tesitura que pocas personas amantes de la música y dedicadas
a este arte, poseen. Cucurrucucú, paloma, cucurrucucú,
no llores...