De
ese modo brincó a la XEW, en donde
conoció muchas personalidades de
música, y comenzaron sus presentaciones
en televisión.
Su
vida empezó a saborear las mieles
del éxito con invitaciones y, por
ende, viajes a nivel nacional e internacional.
El más representativo fue el que
hizo a raíz de la invitación
del presidente de Indonesia para que tuviera
una actuación especial en su país.
De ahí para adelante realizó
giras por diversos países del mundo.
Pero
cabe resaltar que no sólo en el extranjero
reconocieron su éxito, sino que en
su mismo país le honraron, principalmente
al darle un sobrenombre que la llevaría
a ser reconocida por todo el mundo. Miguel
Alemán Valdés, en ese entonces
presidente del Consejo Nacional de Turismo,
la bautizó como “La embajadora
de la música mexicana”, lo
cual le trajo María de Lourdes muchas
satisfacciones, entre otras porque así
la reconocían sus seguidores de todo
el mundo.
La
“embajadora de la música mexicana”
ponía mucho empeño sobre todas
las cosas que realizaba. Otra clara muestra
fue cuando tuvo la oportunidad de presentar
el famoso programa de televisión
“Noches Tapatías”, el
cual se caracterizaba por manejar música
mexicana y algunos sketches de teatro, lo
cual fue el parte aguas para que en 1988
conformara el “Grupo Impulsor de la
Música Representativa de México”
-al frente del cual estaría por 9
años-, organización que pretendía
fortalecer y promover este género
musical en pro de la conservación
y mejora del mismo. Durante ese tiempo,
que a pesar de ser poco, le sirvió
para buscar, conocer y formar a nuevos exponentes
de la música mexicana.