Pues
ahí vamos a la casa Berckams, costaba
75 pesos una trompeta nuevecita, yo la vi,
una preciosidad, dijo mi mamá: --
No
Miguel nos vamos, esto está muy caro,--
regresé muy desconsolado para la
casa y entonces un vecino le dijo a mi mamá:--
¿Por qué no va al monte de
piedad?-- ¿dónde es eso? --Es
un empeño ahí puede encontrar
alguna de medio cachete, total con esa el
niño aprende y si no pues la vende.--
Y
pues ahí vamos y la trompeta costaba
32 pesos y ahí ven que mi madre llevaba
32 pesos exactos, y que me compra la trompeta,
pues de regreso yo venía mas culeco
con mi trompeta. Bueno ya esta la trompeta,
¿y ahora que? bueno pues pasaba un
Sr. Y yo le veía un estuche negro
y otro chiquito.
El
Sr. era músico y tocaba saxofón
y clarinete en un cabaret y vivía
a dos puertas de la casa y que lo voy a
ver y le digo: Sr. Usted es músico?--
Si niño, porque?-- Porque fíjese
que yo compre un pistón para ver
si me decía como le hago. -- Hummmm
dijo, pero yo toco clarinete y saxofón,
puede ser que te diga unas dos escalitas
pero no más,-- pues dígamelas,
bueno entonces me dio la de Do mayor, como
dicen pues, es el color blanco.
Y
empecé a echarle pitazos no sé
como ¿Cómo me acomode la boquilla?
Ve tú a saber como me la acomodaría,
pero me gustaba tanto que en la primer semana
ya estaba tocando tres notas el do el sol
y el si. Y ahí voy buscándole,
porque le Sr. Me las apunto y me explicó
qué pistones debía dar y el
cálculo de una nota a otra.