El
Mariachi
Origen y significado
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Por
Patricia Alamilla
Periodista
egresada de la UNAM, Investiga sobre el mariachi y colabora
en el Periódico “El Economista
Cuando
escuchamos la palabra mariachi, de inmediato viene a nuestra
mente una infinidad de pensamientos: Garibaldi, las trompetas,
el traje de charro, las canciones despechadas y bravías,
la juerga, José Alfredo Jiménez o Lola Beltrán...
Las asociaciones son innumerables y con todas, sin excepción,
el mexicano hace alarde de su patriotismo, su tierra y su
raza. Quizá no sea tan arriesgado afirmar que la
mayor parte de los habitantes de México se siente
identificada con el mariachi, lo siente suyo y lo acepta
como un digno representante del país en el extranjero.
Sin embargo, ¿qué es lo que sabemos acerca
de esta tradición? ¿De verdad nació
en Cocula como reza aquella inmortal canción que
interpretara Jorge Negrete? Sin ir más lejos, ¿qué
significado tiene la palabra mariachi?
A nivel popular e incluso muchos diccionarios enciclopédicos
afirman, el término mariachi se deriva de la palabra
francesa “mariage”, que quiere decir matrimonio.
Este supuesto se basa en la creencia de que en los tiempos
de la Intervención Francesa (acaecida en 1862), durante
una boda de rancheros en un poblado de Jalisco llegaron
unos soldados franceses, quienes sorprendidos ante tal jolgorio,
en el que los músicos tenían un papel muy
importante, preguntaron sobre aquella fiesta. El interlocutor
lógicamente contestó: “C’est un
mariage” (en francés), y así fue como
los franceses denominaron al conjunto musical...
Para
el investigador Jesús Jáuregui, esta hipótesis
galicista se comenzó a manejar desde las primeras
presentaciones radiofónicas en la Ciudad de México,
del mariachi de Concho Andrade, precursor de estas agrupaciones
en la capital.
El autor de “El mariachi. Símbolo musical de
México”, cita en su libro un texto tomado de
El Universal Ilustrado del 9 de agosto de 1925: “El
Mariachi [...] arranca, que se sepa, de la época
de la Intervención Francesa, y su voz original significa,
en francés, matrimonio; que por una frecuente corrupción
vino a parar en ‘Mariachi’”.
Con el paso del siglo XX, algunas investigaciones y descubrimientos
refutaron este supuesto galicista y surgieron nuevas explicaciones
sobre el término.
Ricardo Espinosa afirmaba en su columna “Como dijo”
-publicada en El Sol de México el 8 de abril del
2001- que el vocablo mariachi deriva de un canto aborigen
a la Virgen María, en el que se mezclan el náhuatl,
el español y el latín. “Este canto empezaba
diciendo ‘Maria ce son’... que quería
decir ‘te amo María’”.
Según Espinosa, la teoría es resultado de
las investigaciones del canónigo Luis Enrique Orozco,
historiador de la arquidiócesis de Guadalajara, basadas
en un documento encontrado en Cocula que data del año
1695.
Lo cierto es que el manuscrito de Rosamorada, Nayarit, constituye
el testimonio más antiguo del uso del vocablo antes
de la Intervención Francesa.
El documento consiste en una carta fechada el 7 de mayo
de 1852, escrita por el presbítero Cosme de Santa
Anna al arzobispo Diego Aranda y Carpinteiro, en la que
se quejaba de las escandalosas celebraciones de los pobladores
con motivo del Sábado de Gloria.
Jáuregui reproduce en su libro un extracto del documento:
“Al acabarse los divinos oficios de mi parroquia
en el sábado de Gloria, encuentro en la plaza y frente
de la misma iglesia se hallan dos fandangos, una mesa de
juego y hombres que a pie y a caballo andan gritando como
furiosos en consecuencia del vino que beben y que aquello
es ya un desorden muy lamentable; sé que esto es
en todos los años en los días solemnes de
la resurrección del Señor, y sólo que
ya sabemos cuántos crímenes y ecsesos se cometen
en estas diversiones, que generalmente se llaman por estos
puntos, mariachis.
Para el escritor Hermes Rafael, presidente de la Academia
de Folclor de la Sociedad de Estadística y Geografía
y autor de “Origen e Historia del Mariachi”,
está claro también que la raíz francesa
del término es solamente un mito.
El estudioso plantea que la palabra surgió entre
el pueblo coca, en Cocollan, asentamiento que después
de transformaciones y desplazamientos se convertiría
en la actual Cocula, Jalisco.
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